« La independencia del Congo constituye la culminación del trabajo concebido por el genio del rey Leopoldo II, realizado por él con un coraje tenaz y continuado con perseverancia por Bélgica. Marca una hora decisiva en el destino no solo del propio Congo, sino que, no dudo en afirmar, de toda África.
Durante 80 años, Bélgica envió a su suelo a sus mejores hijos, primero para rescatar a la cuenca del Congo de la odiosa esclavitud que diezmó sus poblaciones; después, para reunir a las diferentes tribus que, anteriormente hostiles, constituirán juntos el más grande de los Estados independientes de África; por último, para lograr una vida más feliz para las diversas regiones del Congo que están representadas aquí, unidas en un Parlamento. »
Balduino de Bélgica