« ¿Has visto alguna vez un perro cogiendo al vuelo con la boca abierta un trozo de pan o de carne que le echa su amo? Nada más alcanzado lo traga todo de una vez, entero, y espera con la boca abierta que se le eche más. Así nos sucede a los humanos: todo lo que la fortuna lanzó a nuestra impaciencia, lo engullimos de una vez, sin ningún placer, siempre con la boca abierta e impacientes por que se nos eche un nuevo bocado. »
Atalo (filósofo estoico)