« Creímos al fin asegurada nuestra felicidad; pero vinieron aciagos y terribles días: vino la revolución de Aranjuez, vino el Dos de Mayo, día de sangre y luto; los franceses inmolaron muchas víctimas; Inés cayó en poder de los invasores... pero ahora me faltan fuerzas para relatar tan horrorosos acontecimientos. Estoy fatigado y necesito tomar aliento para seguir contando. »
Aranjuez