« Allí hemos visto a los que montaban los más débiles buques de nuestra escuadra, sostener con gloria el honor de nuestras armas contra los buques más poderosos de la armada enemiga. Un pueblo que cuenta con hijos como los que han sabido morir gloriosamente en la Esmeralda, o como los que con tanta entereza i arrojo han combatido en la Covadonga, tiene sobrados motivos para confiar en que los reveses de la guerra no quebrantarán su valor, i que aún las superioridad del enemigo no le arrebatará el triunfo. »
Aníbal Pinto Garmendia