« Ahora sabemos que durante el desarrollo no hay simples ventanas que, de golpe, se cierran. El desarrollo de la agudeza visual humana, por ejemplo, tiene al menos tres fases diferentes: una de maduración rápida, hasta llegar a niveles muy cercanos a los de la visión madura; le sigue una fase durante la cual la privación de estímulos específicos puede devenir en la degradación de la función y, por último, una fase en la que las experiencias compensatorias pueden reparar, al menos en parte, el daño producido por la privación de la segunda fase. »
Andrea Goldin